Con sus 3065m, el Spijeoles es uno de los tres miles del Pirineo que nunca habíamos visitado. Cuando hablamos con nuestro colega Miguel no nos lo pensamos dos veces y nos embarcamos a intentar la clásica de este pico: el Gran Diedro. Desafortunadamente, todo quedaría en un intento.
Desde las Granjas de Astau subimos hasta el refugio de Espingo. El escenario es precioso, y aunque la perspectiva no nos deja ver el diedro, el pico se ve perfectamente.
Al día siguiente salimos temprano. La previsión del tiempo era tan buena que cuando llegamos al punto donde dejaríamos las mochilas, ya que nuestra intención era subir al refugio del Portillón tras descender el Spijeoles, dejamos todo el material impermeable.
El no haber salido durante todo el año de alguna manera nos pasaba factura, y la aproximación se hizo larga, aunque también hay que decir que la aproximación hasta los casi 2700m donde empieza la vía, salva un importante desnivel.
El diedro es realmente impresionante, y cuando llegamos a pie de vía vemos una cordada haciendo otra vía, más a la derecha, pero no hay nadie en el gran diedro, así que todo pintaba bien.

Bordeamos un ventisquero y por unas lajas nos desplazamos hacia el inicio de la via.
Miguel, con la motivación y el empuje que le caracterizan le entra al primer largo. Lara y yo vamos detrás. Yo no me siento muy fino, cosa que es normal por no haber escalado durante meses y porque el tipo de granito no es de mis tipos favoritos de roca. Además cuando voy de segundo todo me parece más difícil y voy pensando como se lo ha currao el Miguel, pero voy tirando.
Hacemos tres largos... o fueron cuatro? El caso es que cuando llego a la reunión noto un par de gotas. Miramos hacia arriba y parece que están entrando nubes desde la parte española. Dudamos sobre si sale Miguel hacia arriba o esperamos 4/5 mins (tiempo de hacer un cigarrito). Lo que parecía que posiblemente sólo fuera rocío se convierte en claras gotas de lluvia.
Justo al acabarnos el pitillo ya está lloviendo bastante fuerte, montamos un primer rappel, y empieza a granizar.


Con tranquilidad, pero en medio de tembleques por el frío y yendo a por faena, vamos haciendo los cuatro rápeles que nos dejan de nuevo a pie de vía. Para de llover y granizar, y mientras nos quitamos la ropa y arneses totalmente empapados vemos las montañas de alrededor enharinadas debido al granizo. Un poco tristones, pero contentos de haber resuelto el abandono sin problemas, comenzamos a bajar hacia las mochilas, donde decidimos que con todo mojado como vamos y el palo moral que hemos recibido, nos bajamos directamente hasta el parking, donde llegamos pasada la medianoche.
A la mañana siguiente Lara y Miguel, que más bien parecia la momia de Tutankhamon, dormían plácidamente al lado de la furgo.
Siento que no hay fotos de la tormenta pero es que un servidor ya ha destrozado varias cámaras debido al agua.
Aunque este año no hemos salido a escalar, no podíamos dejar pasar la oportunidad de ver a la crême de la Copa del Mundo de Escalada Deportiva, que los dias 8 y 9 de agosto vinieron al Palau Sant Jordi de Barcelona.
Maja Vidmar y Adam Ondra, con el cual flipe muchísimo, se llevaron el oro. Ramonet (en la primera foto) quedo en segunda posición y, desafortunadamente, no pudimos ver lo mejor de Patxi Usobiaga, ya que no tuvo un buen día.
El rocódromo, de 18 metros de altura y 11 de desplome, era novedoso por su gran tamaño, pero tambien porque se montó en tan sólo 45 horas.
No es la Vidmar, no. Es la simpatiquísima Abril, que no se quiso perder el evento.
Menudo invierno que llevamos! Hace dos meses que no tocamos roca. Eso si, el decreto de sequía se ha levantado.
El sábado, aprovechando que el sol se dejaba ver, y el termómetro marcó unos gradillos más que durante las 8 semanas previas, subimos a la Fuixarda a hacer un poquito de búlder.
Hoy hemos aprovechado el fantástico día que ha hecho visitando esta escuela, cerquita de Moja, y que es famosa porque en verano es un hervidero. El día ha sido perfecto, ya que el solete calentaba lo justito.
Queríamos ir al sector central, pero desafortunadamente cuando hemos llegado ya había un gran número de vías ocupadas en ese sector por una gente haciendo un cursillo. Así que nos hemos quedado en el sector izquierdo, junto a tres chavales muy majos y divertidos.
Hemos empezado con la vía Crisis (V) y luego hemos hecho la Directa dels mogencs (V+). Ésta última ya la conocíamos, y nos ha dado un subidón ver lo bien que nos ha salido hoy.
Pero el subidón no ha durado mucho... ya que nos hemos metido en otra vía, de nombre desconocido, que figura en las reseñas como via 14 (6a). En alguna web hay comentarios de si es 6a+. Yo lo único que sé es que la primera barriga no me salía ni a tiros. Después de un buen descanso he hecho otro intento, y he chapado la tercera chapa totalmente in extremis. Pero tan tocado me he quedado, sobre todo porque algunas presas parece que te vayan a segar los dedos, que me he salido por la tangente derecha para luego volver a la vertical y llegar al descuelgue.
Con la cuerda por arriba, tanto Lara como yo hemos probado la vía, y aunque hemos apretado dándole varios golpes de riñón, ninguno ha logrado encadenarla. Ahí queda, para otro día.
De vuelta, hemos parado en el Ordal. Necesitábamos un carajillito de Bayleys para relajar el riñón.
El pasado domingo visitamos el sector central de La Facu, cerca de Vilanova i la Geltrú. Habíamos visitado esta escuela un par de veces, pero en esas ocasiones habíamos ido al sector derecho, que es donde están la mayoría de vías de cuarto grado.
Esta vez comenzamos con la vía Esther (V), luego la Salta mona (V+ pintado en la base pero 6a en la guia) y acabamos con Teresa (6a).
La Salta mona yo diría que es lo que tiene pintado en la base. Desde su descuelgue es asequible llegar al descuelgue de la vía Teresa, que de esta manera hicimos en top rope.
Las tres vías son chulísimas y volvimos para casa con muy buen sabor de boca... el bocata de chorizo con queso a pie de pared quitaba el sentío.
Hace más de un año que Lara y un servidor, Fili, creamos este blog. Por una u otra razón, hasta hoy no habíamos escrito ni una línea, pero hoy hemos decidido empezar.
Cuando nos conocimos yo llevaba bastantes años saliendo a la montaña, sin embargo Lara sólo había hecho un cursillo de escalada en rocódromo y alguna salidita. Este blog intentará mostrar la evolución que esperamos tener escalando en roca, lo cual no es nuestro objetivo final, aunque lo parezca debido al título, sino que lo vemos como la mejor manera de afrontar otras actividades en la montaña como por ejemplo subir picos que requieran algo de escalada o cresterío.
Por otra parte, yo tengo varios cientos de las antiguas diapositivas y negativos y quizá de tanto en cuando cuelgue algún post retrospectivo. Sí, sí, de aquellos tiempos cuando íbamos con mallas de licra a rayas a la montaña.
So, off we go!