5 jul 2013

Punta La Marmora y otros rincones de Cerdeña

Ciao tutti!

He tenido dudas sobre si hacer un post de esta salida o no, básicamente porque acabó siendo algo mas bien cultural, playero, hippie y rutero, que de montaña. Sin embargo, sé que dentro de un tiempo me molará mirar algunas de las fotos que he seleccionado, así que aqui estoy de nuevo.

La idea inicial del viaje era rodar durante dos semanas por Cerdeña, bonita isla italiana a la que se accede fácilmente tras 12 horas de ferry desde Barcelona, haciendo playita, visitando sitios, subiendo al punto mas alto de la isla y escalando en algunas de las numerosas zonas de escalada que hay.

Pero pocos dias antes de zarpar, cuando ya habíamos comprado incluso gafas para hacer snorkling, Lara decidió que hasta ahí habíamos llegado ella y yo. Asi fue que salí solo de casa en la Doris, con una sombrilla del Lidl, los trastos para escalar y esperando encontrar gente por la isla con quien poder trepar un poco. Decir también que tras el viaje Lara se ha quedado a la Doris. Desde aquí le envio mis mejores deseos, y espero que mime la furgo al menos una décima parte de lo que yo lo hacía. Sí, ya se que es una lástima, especialmente para los admiradores de las fotos de Lara en este blog, que sé que los hay!, pero c'est la vie!

He hecho otros viajes solo, incluso al Nepal o Peru, pero los preparé sabiendo que iría solo. Sin embargo muy temprano experimenté que ir solo y teniendo que improvisar le iba a dar otra dimensión al viaje. Ya en el ferry, no había pillado camarote, ni butaca, ni nada, pero acabé durmiendo con unos motards que conocí mientras embarcamos. Y durante el viaje fui conociendo gente, incluido un chico francés, Clément, con quien compartí casi cuatro de los dias que estuve por la isla.

Al llegar a Porto Torres decidí acercarme a Alguero, que está a unos 40kms hacia el sur. Mi idea era surcar la isla en sentido horario, o sea que tenía que ir hacia el norte, sin embargo quería saber si el Alguero realmente se iba a merecer que intentara llegar allí justo al final con uno o dos dias para visitar la ciudad y sus alrededores. Decidido, se lo iba a merecer, es muy chulo, y habiendo comprobado esto comencé mi singladura hacia el norte.

No os voy a aburrir describiendo las decenas de playas que visité, ni los pueblecitos donde paré para tomarme un Spritz o un cafe con hielo.

En cuanto a playas, hay de todo, pero yo personalmente eché muchísimo de menos el no poder ir desnudo, y el espacio en muchas de ellas. A los italianos especialmente, les encanta montar campamentos familiares con todo tipo de artilugios. Sillas, tumbonas, taburetes, sombrillas king size e incluso carpas. Y no tienen ningún problema en plantar una silla a un palmo de tu toalla. Al final te acostumbras, o mejor dicho te resignas, y por suerte yo llevaba una tela que hace unos 3 metros por 2, de manera que me aseguraba un buen margen!

En lo que respecta a pueblos y ciudades, con excepción de la extremadamente turística Costa Esmeralda al noreste de la isla, el resto me pareció muy guapo, especialmente los pueblos y ciudades del interior de la isla, muy poco turísticos.

La capital, Cagliari, bien se merece un día. A mi me gustó mucho. Pero lo mejor de todo es la gente local. No sé cuantas veces me senté en una terracita a tomar algo y acababa hablando con los de al lado durante largos ratos. Mi italiano es pobre, pero entre lo poco que sé, y que muchas cosas son similares al castellano o catalán, por ejemplo recuerdo que en una terraza en Sant'Antioco estuve unas tres horas hablando con Stefano, mientras tomábamos Spritz y veíamos la vida pasar. Creo que en este viaje he desarrollado un nuevo sentido, que consiste en localizar la mejor terraza de un pueblo/ciudad, donde van los lugareños a contemplar como se va desarrollando el día.

Montaña y lugares más o menos interesantes también los hay en Cerdeña. Las dos cosas con las que más disfruté fueron por una parte ir caminando durante 2 horas hasta Cala Luna desde Cala Fuili, donde llega la carretera, y dormir en una de las cuevas mirando al mar.

En esta cueva es donde conocí a Clément, quien se quedaría conmigo unos dias despues de explicarle que quería subir la Punta La Marmora (1834m), excursión que al menos a mi me encantó. Una carretera sube hasta Bruncu Spina, pico secundario donde hay una antigua estación de ski.

El itinerario se puede hacer prácticamente de manera circular, saliendo caminando por una pista un kilómetro antes de llegar al final de la carretera, subiendo al Bruncu Spina y de ahí hasta la Punta La Marmora. Al volver, en un collado con señales seguir un sendero que va faldeando la ladera derecha de la montaña y nos lleva de nuevo al final de la carretera. En total son unas 4 o 5 horas, yendo tranquilete.

Y luego tenemos la gruta de Neptuno!!!

Alucinante es la fama que tiene esta gruta, con barcos que te llevan a ella desde el Alguero por 25 o 30 euros. Yo me acerqué con la Doris hasta justo encima de la gruta, donde hay un parking, gratuito, y simplemente hay que bajar unas escaleras, muy curradas eso sí, por unos acantilados bastante chulos, hasta llegar a la entrada de la gruta, que está a nivel de mar. La gruta en sí la encontré bastante mediocre. Me gustó muchísimo más una que me encontré cuando pasaba por Sadali. La gruta se llama Is Janas.

Quizá deba mencionar otro par de cosas que me gustaron. Por una parte Su Nuraxi, un complejo nurágico al lado de Barumini. Por fuera simplemente parece un cono de piedra, sin embargo el interior es alucinante, con pasadizos, depósitos, estancias y una historia detrás super interesante. Y por la otra Nora, una antigua ciudad romana situada en una península cerca de Pula.

Con Clément también visité la Gola Su Gorrupu, un cañón que me decepcionó un poco, por no decir bastante, y es que hay una garita a la entrada donde, después de caminar durante hora y media, pretenden que pagues para entrar al cañón. Aqui en Catalunya, y en España, se forrarian las administraciones si hicieran pagar por ver las maravillas que tenemos, muchas de ellas mas impresionantes y bellas que Su Gorrupu.


El tema de escalada casi mejor ni lo menciono. Durante 15 dias y visitando numerosas zonas de escalada, incluido Jerzu, únicamente vi una familia de alemanes haciendo unas vias en Cala Fuili que tampoco me llamaron la atención por fáciles y rebuscadas que se veían. Igual que con Su Gorrupu, el listón está muy alto cuando vienes de Cataluña o casi cualquier otra parte de España. Esto es un paraiso para los amantes de la roca. Lo único que hice fue algo de boulder en las caprichosas rocas de Capo Testa!

En total calculo que hice unos 2100 kilómetros. Nada de grandes palizas, todo lo contrario, incluso un par de dias repetí sitio donde dormir. Lo que ocurre es que durmiendo en la furgo, y en Julio, a las 6:30 de la mañana ya se ve, y las siguientes horas eran las mejores para moverse. He intentado plasmar el recorrido en el siguiente mapa.

Lo del alojamiento ha sido bien curioso. Yo pensaba entrar a algún camping o area de autocaravanas cada dos o tres días principalmente para ducharme y recargar la segunda batería para que fuera funcionando la nevera.

Sin embargo pronto vi que las autocaravanas siembran los parkings de las playas cuando se pone el sol, ya que lo que está prohibido es el campeggio (acampar) pero no el parcheggio (aparcar).

Además, los campings en los que me fijé no tenian ni una triste sombra. Asi que haciendo como las autocaravanas, usando el grifo de la furgo para lavarme, y como la bateria se iba recargando porque me movía cada dia, no vi necesidad de entrar a ningún sitio. Cabe decir que si solo te mueves por la costa entonces es prácticamente imposible encontrar fuentes, pero el interior de la isla esta lleno de ellas. De hecho yo recargué en Bruncu Spina.

Quizá para escalar hay que ir en otra época del año, no tan calurosa, pero de todos modos Cerdeña es muy guapa, y sus gentes más. Y si además te gusta la playa, entonces estarás en tu elemento. Eso sí, si practicas nudismo, al volver necesitarás unas cuantas sesiones de igualamiento para hacer desaparecer la marca del bañador.

Yo aún estoy en ello!

pd Edito para añadir una foto, la última, que me hizo una señora en Sant'Antiocco antes de que llegara Stefano, como explico arriba. Al ver que me había tirado fotos me acerqué a ella y le di mi email para que me enviara copia, que justo hoy, despues de tres meses, me ha llegado. Sorpresón cuando me las he encontrado en mi email!

11 may 2013

Canal Estrecha a la Torre del Friero

Ahora que el frontal de la Doris está limpio de mosquitos aniquilados después de 1600kms de viaje, por fin me puedo poner a explicaros como nos fué en esta salida relámpago a los Picos de Europa.

Hace unas semanas Ramón me propuso ir a intentar la canal Estrecha a la Torre del Friero. Él y su colega Toño hacía tiempo que tenían en mente hacerla. Yo ni siquiera había oído hablar de esta montaña, pero después de ver alguna reseña, y que se trataba de la que probablemente sea la canal más larga de España, se me abrieron los ojos como platos.

Intentamos encontrar un compañero de cordada, pero a ninguno de los que preguntamos le cuadraba venir. Dos cordadas de dos hubiera sido lo ideal, pero nos tuvimos que adaptar a hacer cordada de tres.

Mientrastanto, íbamos concretando qué fin de semana subir a Picos, siguiendo la meteo, e intentando averiguar si la canal estaba en condiciones. Tuvimos que postponer el intento una semana, ya que el fin de semana que habíamos escogido, aún siendo primeros de Mayo, decidió caer alrededor de un metro de nieve, lo cual dejó la montaña con un alto riesgo de avalancha y la canal en malas condiciones. Sin embargo el siguiente finde parecía que todos los astros iban lentamente alineándose.

Nos cogimos el viernes libre. A través de email habíamos planeado el viaje, y también habíamos acordado qué material llevaría cada uno, para que no sobrara, pero sobre todo que no nos faltara de nada. La montaña estaba en condiciones, y la previsión del tiempo era buena en la zona. ¡Nos íbamos!

Yo iba un poco tocado, ya que el día antes me levanté con dolor de garganta. Inmediatamente pensé que me estaba saliendo el mismo resfriado que Lara había pasado unos dias antes. Eché un blister de paracetamol a la mochila, y decidí que al menor síntoma me tomaría uno. Por suerte sólo me tuve que tomar dos o tres durante todo el fin de semana. Como si el cuerpo fuera benévolo conmigo, aguantó unos días y sólo al volver a casa se desencadenó el resfriado.

El viaje de ida salió bordado. Como un reloj suizo, Ramón apareció por casa en su scooter con el mochilote a sus espaldas. Nos subimos a la Doris y salimos rumbo a Zaragoza, donde también llegamos a la hora prevista. En la estación de Delicias nos encontramos con Toño. Yo no conocía a Toño, con quien Ramón había estado haciendo montaña en los Andes peruanos el año pasado, pero en poco tiempo lo cosí a preguntas y me puse al día. ¡Curiosamente tengo el doble de edad que él!

Relevándonos para conducir, fuimos haciendo millas. Paramos a comer un menú, a media tarde, en un pueblito donde nos pusieron un potaje que estaba buenísimo, aunque para mi gusto se habían pasado bastante con el picante. Llegamos a Cordiñanes, nuestro destino, después de atravesar un puerto de montaña y comprobar que la aproximación hasta el vivac la haríamos con niebla.

Desde la parte alta del pueblo sale una pista que nos lleva al inicio del camino, el cual sube y se acerca a un murallón de roca. Cuando parece que el camino no puede continuar, empezamos a ver que algunas secciones del camino están excavadas en la roca, y poco a poco sortea el murallón y nos coloca en el valle que baja de la vega de Asotín. Atravesamos un hayedo, que debido a la niebla y la humedad está precioso, y en menos de dos horas llegamos a una extensa explanada, la vega de Asotín, donde hay un excepcional vivac para pasar la noche.

El plan era despertarnos a las tres, así que picamos algo y bien prontito nos pusimos a dormir, Toño y yo en la pequeña tienda de dos que subimos, y Ramón fuera. Estaba tan cansado que me dormí inmediatamente, y ni siquiera me enteré de un gran estruendo que Ramón y Toño oyeron a eso de las 11, posiblemente una avalancha o desprendimiento de piedras.

Al despertarnos, la niebla es incluso más espesa que cuando nos fuimos a dormir. Sólo vemos unos 4 o 5 metros delante nuestro. Mientras desayunamos algo debatimos la estrategia para llegar a la entrada de la canal, que sabemos está cerca, pero que a la derecha tiene otra canal bastante más amplia que debemos evitar. Brújula en mano, y dando algunos tumbos, nos colocamos sobre lo que parece la escupidera de una canal. Decidimos parar para encordarnos y ponernos los crampones, es negra noche y la niebla sigue igual de espesa.

Por suerte, mientras progresamos unos metros hacia la entrada de lo que creemos que es nuestro objetivo, se abre mínimamente la niebla, y nos deja entrever la entrada de la canal. Rápidamente concluimos que estamos en la que no es, ya que la entrada no se intuye tan angosta como la entrada a la canal Estrecha que hemos visto en alguna foto. Nos toca descender un poco y hacer un claro flanqueo a la izquierda, lo cual supone perder algo de tiempo, pero por otra parte significa que vamos por el buen camino, cosa que corroboramos cuando vemos las luces de unos frontales que suben por el valle y rápidamente se acercan hacia nosotros. No íbamos a estar solos.

La entrada a la canal es simplemente espectacular. Tiene unos paredones completamente verticales a cada lado, y con la niebla te da la sensación de estar entrando en un mundo mágico, de ciencia ficción.

A medida que vamos adentrándonos en la canal, la nieve está mejor, más compacta para progresar, hasta que a la altura de lo que se supone que es el primer resalte, las condiciones son óptimas. Este primer resalte está totalmente cubierto de nieve, sin embargo el resto de los resaltes no lo están, y en dos o tres de ellos nos tenemos que concentrar y aplicar bastante para superarlos. De todos modos, alguna cordada que vemos y que han hecho la canal con anterioridad, nos explican que estamos encontrando los resaltes en buenas condiciones, y que cuando no hay tanta nieve/hielo, los resaltes son considerablemente más largos.

Estando dentro de la canal, donde no hay pérdida porque los paredones laterales y la nieve/hielo nos muestran el camino, el hecho de que haya niebla nos parece prácticamente insignificante. Sin embargo a medida que va amaneciendo y empezamos a dejar la niebla por debajo, las impresionantes vistas nos obligan a ir mirando constantemente hacia abajo, hacia arriba, hacia el horizonte que tenemos a nuestras espaldas. Es un auténtico espectáculo.

El tramo intermedio de la canal, para aligerar la marcha y porque es perfectamente factible, lo hacemos desencordados, y en el punto donde la canal gira claramente a la izquierda hacemos una parada técnica (barrita, agua, más fotos). Desde aquí y hasta el hombro, donde acaba la canal, vamos a ir encontrando las dificultades, que vamos superando tan limpiamente como podemos.

Los resaltes son variados. Alguno requiere hacer varios pasos sobre una rampa más o menos inclinada de roca algo descompuesta. Otro tiene algún paso en roca donde yo incluso me quité los guantes para usar un par de fisuras.

Lo más común es un bloque de dimensiones considerables empotrado en medio de la canal, lo cual genera una capa de hielo por encima del bloque y un vacio por debajo. Este vacio hace dificil encontrar buenos puntos donde colocar los pies, y aquí es donde encontramos las mayores dificultades. Personalmente, yo noté el hecho de que nunca he afilado mis piolets, y para una actividad de este nivel tenía que haberlos puesto a punto. ¡Lección aprendida!

Una de las atracciones más esperadas de la canal está casi al final, donde un gran bloque empotrado deja un hueco tan amplio debajo suyo que se puede pasar por él, y a veces deja formado un túnel de hielo. Las fotos que he visto de este túnel son bestiales, pero nosotros encontramos el agujero completamente tapado, por lo que no tuvimos más remedio que sortear el bloque por la derecha. Una pequeñísima decepción comparada con la euforia que iba en aumento a medida que nos íbamos acercando al hombro.

Unas seis horas después de entrar en la canal, poníamos el pie plano en el hombro, donde durante unos minutos estuvimos debatiendo si hacer los 200 metros de desnivel que quedaban hasta la cumbre del Friero, o nos lanzábamos hacia abajo. Tanto debatimos, que nos dió tiempo a hacer fotos de celebración y a comer un par de bocatas.

Yo tenía casi decidido renunciar a la cumbre, ya que me había hecho una imagen mental de esos 200 metros de desnivel hasta cumbre como unas rampas inclinadas donde un resbalón significa un tobogán seguido de un vuelo hasta donde habíamos dormido 1000 metros más abajo.

Algunos dirán que exagero, pero después de subir y bajar esas rampas, y en la condición que estaba la nieve, que no era del todo mala pero tampoco permitía colocar nada, me quedó clarísimo que fue ahí donde ese día me jugué el tipo, y no en la canal propiamente dicha. De todos modos, con paciencia y total concentración, vale muchísimo la pena hollar la cima de la Torre del Friero.

Una vez de vuelta en el hombro, la bajada hacía la vega de Asotín es rapidísima, a no ser que te cueles como nos pasó a nosotros.

Lo que hicimos, a falta de ver hitos de ningún tipo, fue ir bordeando la base del Friero, pero cuando nos hallábamos unos 300 metros de desnivel por encima de la explanada donde dormimos, vimos que por ese flanco no podríamos bajar.

Tuvimos que deshacer nuestros pasos y entonces dirigirnos claramente hacia el punto más alto en el que nos pudiéramos colocar en la vega de Asotín. Allí encontramos un par de rápeles (cintas alrededor de grandes bloques), y escogimos usar el que suponía el rápel más corto, que fué de unos 8 o 10 metros como máximo.

Ahora sí, ya habían acabado las dificultades, y en unos minutos estábamos en el vivac, donde nos relajamos un buen rato mientras montábamos de nuevo nuestros mochilotes.

La vuelta hasta Cordiñanes creo que nos costó a los tres bastante esfuerzo, ya que el día había sido largo y, al menos a mi, no me quedaban muchas energias para cargar con el mochilón, pero no había opción. A una hora más que decente llegamos a la furgo, nos adecentamos un poco, y nos lanzamos de cabeza a Posada de Valdeón en busca de algún sitio para cenar y celebrar nuestra triunfada.

Y vaya si lo encontramos... se llama El Desván, y es obvio que lo recomiendo. Cenamos super bien, y con un vinito de la tierra buenísimo.

Bien cenados, aparcamos la Doris a orillas del lago que hay junto al pueblo y allí mismo dormimos.

A la mañana siguiente nos despertaron los pajarillos, y más o menos tal y como habíamos hecho el viaje de ida, hicimos el de vuelta. Digo más o menos porque en un control rutinario la guardia civil me puso no una sino dos multas. Una por ir con mis gafas de sol modelo Bono de U2 y no llevar las gafas de ver tal y como indica mi carnet de conducir (¡después de 28 años me han pillado!) y la otra por que el vendedor de la furgo todavía no me ha pasado los papeles y el provisional estaba caducado.

El tema fotos se ha ido un poco de madre. Éramos tres, los tres llevábamos cámara de fotos, y entre los tres hemos hecho exactamente 207 fotos. He hecho dos crivas, pero llegó un punto en el que decidí parar de filtrar. Así, las fotos de los tres estan todas mezcladas, pero mostradas cronológicamente en el post, a excepción de la primera. La primera foto, que muestra la cara norte de la Torre del Friero en todo su esplendor, la encontré en el foro www.foropicos.net y su autor me ha dado permiso para usarla. Quería incluir una foto donde se viera bien la cara norte del Friero y la canal Estrecha, y ésta de Pedro Yubero Rivas es sin duda de las mejores, si no la mejor.

Pues eso... canal Estrecha a la Torre del Friero (2445m), D+, máximo 70º, IV+, 1000 metros de desnivel. Todo esto variará dependiendo de las condiciones.

¡Un verdadero flipe de ascensión y en compañía excepcional. Gracias Toño, gracias Ramón!