Hace unos años quise hacer esta vía, la Funció clorofíl·lica a la Pastereta, pero cuando llegamos al pie no veíamos ninguna chapa, y nos metimos en su vecina, la Josep Nieto. Como explico en el otro post, más tarde nos dijeron que alguien había quitado las chapas de inicio. Esta vez, sin embargo, cuando llegamos Patri, David y yo al pie de vía, sí que pudimos ver las dos primeras chapas, así que nos pusimos manos a la obra.
Con Patri y David salimos de vez en cuando a hacer deportiva y también a subir alguna montaña, pero ellos nunca habían hecho una vía larga, y alguna vez habíamos dicho que lo probarían un día. Y el sábado fue ese día. De hecho, Patri nunca había hecho un ràpel!
La orientación de la Funció clorofíl·lica es oeste, con lo que hicimos la aproximación a la sombra, pero la humedad reinante nos hizo llegar a pie de vía totalmente chorreando, así que nos tomamos los preparativos con toda la tranquilidad del mundo.
El plan era que iría yo primero, Patri en medio, y David desmontando los largos. En el primer largo, para que ninguno de ellos tuviera péndulo, cometí el error de pasar las dos cuerdas por demasiadas cintas, la cual cosa hizo que los últimos metros tuviera bastante rozamiento. Error mío que tengo que trabajar y mejorar, ya que hace años tuve una importante caida precisamente debido a esto.
Aparte de eso, el resto de la vía lo llevamos los tres muy bien, y fuimos casi la totalidad de la vía a la sombra. Me hubiera gustado llegar a cima, pero hicimos los tres largos que indica la reseña y nos dispusimos a bajar, ya que el día no estaba del todo claro.
Durante la bajada seguimos la misma estrategia, yo iba primero, David cerraba la cordada, y Patri iba en medio, haciendo sus primeros ràpeles. Lo hizo super bien, y aprovechó la ocasión para hacer uno de los ràpels con un prusik hecho con un cordino, y los otros dos con un shunt, así luego podría decidir con què habia ido más cómoda.
Justo al acabar de recoger las cuerdas, empezaron a caer unas gotas, así que nos fue justito. Luego, para acabar de rematar la jornada, nos perdimos en la bajada, aún no entiendo como ni donde, y tardamos un poco más en llegar a la furgo, donde nos esperaban unas chepis bien fresquitas en la nevera de la Gespeta.
No sé si a Patri y a David les acabó molando el tema de la vía larga. En caliente dijeron que sí, pero habrá que ver si quieren volver. Eso sí, habrá que ir a una vía que nos lleve a alguna cima!
Ramón y yo la teníamos pendiente desde hace muchos años. De hecho, cuando estábamos en la universidad, unos cuantos fuimos a hacer la Atardeceres, que solamente hacía 2 o 3 años que la habíamos abierto Miguel y yo, pero por aquel entonces Ramón todavía no había empezado a escalar y no vino.
Hoy, cuando hace unos 11 años de la re-equipación de la vía, hemos hecho un tándem que ha funcionado muy bien. Ramón ha hecho todos los largos de primero, y yo he ido parando en todos los seguros, tapando con masilla bicomponente epoxi los agujeros donde quedaron los casquillos de los spits originales.
Siempre habrá quien diga que lo suyo sería haber extraido los casquillos, pero ya pregunté en un foro en su momento, y lo que me sugirieron fue perforar y comer el casquillo, cosa que no descarto hacer, pero cuando me jubile. De momento, como podeis comprobar en la segunda foto, al menos los casquillos ya no se ven.
En cuanto al paso de inicio del cuarto largo, Ramón se lo ha dado bien. Yo de segundo lo he hecho también, pero de segundo normalmente escalo torpe, y hacía mucho que no escalaba en Montserrat, así que más bien me ha parecido 6a que V+. Una vez alcanzada la primera chapa, Ramón ha intentado apurar en libre, però hace falta mucha pila para darse ese tramo en libre.
Para mi ha sido todo un flash, y muy emotivo, volver a subir por una vía que abrí con mi colega Miguel hace casi 30 años. Gracias Ramón, por la paciencia mientras iba tapando los agujeritos!
Por fin ha caido!
Cuando vamos a la casa que la familia Serrano tiene en Fiscal, siempre pienso en ir a hacer la vía ferrata de la Cascada de Sorrosal, que está muy cerquita, en Broto. Lo que ocurre es que tanto Gigi, como Roger, quienes siempre han dicho que es muy chula, ya la han hecho, incluso más de una vez. Sin embargo, esta vez Gigi hizo de guía y me llevo a hacerla.
Le dan una dificultad de K3, cosa que prefiero no valorar porque creo que es un tema algo subjetivo, en el que juegan muchos factores. Lo que sí diré es que, aunque no es muy técnica, es muy bonita.
Tras una corta aproximación, el itinerario va cogiendo altura hasta una faja, desde donde una serie de escaleras conectadas y paralelas a la cascada, nos llevan a un agujero en la roca.
El agujero es un túnel que tendremos que atravesar, y es el comienzo de una acequia. Es decir, en el punto en que nosotros entramos en él, sale una acequia hacia la izquierda, y en el otro extremo, al cual llegamos después de unas decenas de metros ayudados por los frontales, hay una pequeña compuerta por donde, cuando hay suficiente caudal, se recoge agua del río y se va para la acequia.
Cuando salimos del túnel, vamos resiguiendo el río hacia arriba, incluyendo un cambio de lado a través de un puente de cables. Cuando algo más arriba salimos de este tramo y se acaba el cable, no hay que guardar el equipo, ya que aunque parezca que ha acabado todo y tenemos que seguir un senderito que nos separa del río, más adelante aún hay algunos tramos equipados, hasta que llegamos a lo que se denomina el Balcón de Broto, desde donde hay una fantástica vista de Broto, de la cascada, y del itinerario que hemos seguido.
El descenso, bastante evidente, nos lleva de nuevo al pueblo, no sin antes pasar por una fuente/abrevadero con una inscripción que pone, ni más ni menos, 1936.
Bonita ferrata, que además tuvimos el lujo de hacer sin gente porque el pasado viernes era laborable. Durante el verano hay que contribuir con 2.5 euros al mantenimiento.
Sí, sí, lo que veis al final de este post es un video de Gigi tirándose por la nueva tirolina de Fiscal. Dicen que es la más rápida de Europa, hasta 160 km/h, y desciende 400 metros de desnivel en un trayecto de 2 kilómetros!
Aprovechando que nuestros amigos Patri y David andaban por la zona, y nosotros veníamos de hacer unas cuantas excursiones, quedamos con ellos en el valle de Viadós, con la intención de subir al pico Veteranos (3125m) y el Gemelos (3160m).
El día no tenía mala pinta, pero cuando llegamos a la primera cima, estaba todo tapado y claramente iba a más, y además habia un helicóptero dando vueltas, así que esta vez estuvimos poquito tiempo saboreando las cumbres, y bajamos lo más rápido que pudimos.
Días más tarde, hablando con nuestro amigo Miguel, quedamos para ir a intentar el Spijoles, pero por el valle de Lliterola y en dos días. Al final, debido un un viento bastante más potente de lo que habíamos visto pronosticado, se quedó todo en un intento, pudiendo solamente hacer un 3000, la Tusse de Remuñe (3041m), y así no irnos de vacio!
Como siempre, por eso, un placer ver a Miguel y compartir con él momentos en la montaña.
Este verano Gigi y yo teníamos pensado hacer una ruta en bici de varios días, pero debido a la pandemia del Covid19, y que se iban cerrando áreas por las que teníamos que haber pasado, pronto decidimos abortar y confeccionar un plan B. Cuando tienes una furgoneta camper, y además te gusta la montaña, planificar como invertir unos cuantos días siempre es un problema, básicamente porque siempre te faltan días.
Cogimos todos los trastos de montaña, incluido lo de escalada, las bicis, y también los portátiles, por si acaso nos confinaban poder trabajar a finales de agosto desde nos pillara, y nos fuimos a la casa que los Serrano tienen en Fiscal, justo en el Pirineo de Huesca.
Desde allí, fuimos haciendo algunas salidas, de más o menos días, que intento enumerar a continuación.
Nuestro primer objetivo era intentar subir a los techos de algunas comunidades autónomas. Hace un tiempo nos quedamos con las ganas de subir al más alto de Asturias, bastante exigente, así que trazamos un plan para ir haciendo salidas y llegar a Picos de Europa en mejor forma de la que estábamos.
Nuestra primera parada fue cerca del refugio de Linza, desde donde subimos a La Mesa de los Tres Reyes, que con sus 2428 metros constituye el punto más alto de la Comunidad de Navarra. Excursión larga, muy bonita, que nos fue de fábula como primera ascensión.
Y lo que también nos fue de fábula fueron las migas con vinito que nos comimos después en la Venta de Juan Pito. Sencillamente espectacular, tanto el sitio como la comida. Hay que volver!
Cambiamos de comunidad y nos fuimos a La Rioja, no antes sin parar a ver a nuestra amiga Lili, que esta ahora viviendo cerca de Pamplona.
Para intentar subir al techo de La Rioja hay que subir a la estación de esquí de Valdezcaray. Nosotros nos quedamos a dormir en el parking de la estación, y al día siguiente hicimos una circular muy recomendable, que comienza muy fuerte subiendo por las pistas peladas y pedregosas de la estación, pero después hace un recorrido con unas vistas impresionantes.
De este modo, primero subimos al San Lorenzo, que con 2271 metros es el punto más alto, luego fuimos a la Cabeza Parda y por último la Cuña. Al bajar al pueblo de Valdezcaray, mientras se iba tapando el cielo amenazante de tormenta, estuvimos buscando algún lugar donde ducharnos, pero con el tema del Covid todas las duchas estaban cerradas. De hecho, por medio del pueblo pasa un fantástico rio y había bastante gente bañándose.
Cuando por fin nos convencimos que era imposible encontrar una ducha, el cielo estaba prácticamente negro. Calculamos que faltaban tres minutos para que empezara la tormenta, pero realmente necesitábamos una ducha, así que nos metimos en el río un minuto, nos secamos en otro minuto, volvimos a la furgo justo cuando empezaba a caer el diluvio universal!
Al día siguiente nos empezamos a dirigir hacia Asturias. De camino Gigi iba buscando una mochilita pequeña para mi, ya que o tenía una muy grande, o una muy pequeña. Encontró una por Wallapop, en Santander, y le iba explicando al potencial vendedor por donde íbamos. Al final quedamos en un área de servicio, y resultó que el propietario de la que ahora es mi mochilita de ataque verde era un guardia civil que además estaba de servicio. Después del flash, continuamos nuestro periplo hacia Picos.
Si la excursión a la Mesa fue larga, la del Torre Cerredo aún lo es más. Para subir a los 2648 metros del techo de Asturias teníamos dos opciones. Una era subir hasta el refugio Urriellu, al pie del Naranjo de Bulnes, pasar noche allí, y al día siguiente ir hasta el Torre Cerredo. La alternativa era hacerlo todo del tirón desde la furgo, es decir, desde Pandébano.
Como veníamos bastante rodados, y además dentro del refu no se podía dormir por la pandemia, tenías que subir la tienda, y pagar igualmente, decidimos hacerlo del tirón. La excursión, tal y como la esperábamos, se hizo algo larga, pero tuvimos un día impecable y, una vez más, pudimos disfrutar de Picos de Europa en todo su esplendor.
Tras haber hollado los techos de tres comunidades autónomas más para nuestra colección, volvimos poquito a poco hacia Fiscal, haciendo una paradita en un bosque de secuoyas que hay en Cabezón de la sal, Cantabria.
Dias más tarde llegaron a Fiscal Laia, Roger y la pequeña Berta. Con ellos nos fuimos a hacer una excursión que hacía tiempo que queríamos hacer. Siempre habíamos visto unas fotos muy bonitas del Pic du Midi d'Ossau, con un lago, caballos, y el Midi de fondo. Pues bien, las fotos siempre están tomadas desde el Ibón de Anayet, así que miramos un poco la logística, y allí que nos fuimos.
El día fue demasiado frio para la época, el Midi estuvo bastante tapado todo el rato, y los caballos estaban en la vertiente opuesta al Pico de Anayet, así que no pudimos tirar ninguna foto como las que yo había visto, sin embargo la excursión fue igualmente bonita, Gigi y yo nos estiramos y subimos el Pico de Anayet (2545m) y ahora ya conocemos este bonito paraje, al cual habrá que volver en otra ocasión.