El plan inicial para el verano era otro muy diferente: con la furgo, salir del país, varias semanas... pero se torcieron los planes por motivos que no vienen a cuento y al final únicamente pudimos escaparnos diez o doce días.
Aunque la predicción del tiempo era de ola de calor, teníamos pendiente el Camino de Invierno de cuando hicimos la Transhispania, así que desenpolvamos las bicis, las echamos a la furgo, y nos pusimos en camino. Una cosa que sí que hicimos como preparación, fue ponerle a las bicis unos mouse antipinchazos Armour de la casa Tannus. Nunca sabremos si por llevar los mouse, o porque no tocaba, pero en este camino no tuvimos ni un solo pinchazo, y lo que es mejor, tuvimos una paz mental total con ese tema.
Como el Camino de Invierno empieza en Ponferrada y acaba en Santiago, el plan era conducir hasta Santiago, dejar la furgo allí, y volver hasta Ponferrada con las bicis en tren. De este modo, y como ya hicimos con el Camino Portugués, cuando llegáramos a Santiago, tendríamos la furgo allí.
Así pues, y como nos venía de paso, de camino hicimos parada en la estación de Renfe de Burgos con la intención de comprar los billetes. Allí nos explicaron que nos olvidáramos de ir con las bicis en el tren, ya que hay un tramo en obras desde hace varios años y ese tramo hay que hacerlo en bus. Esto complicaba nuestra logística, y teníamos que tomar una decisión, porque quedaban muy pocas plazas para ir de Santiago a Ponferrada, incluso yendo sin las bicicletas.
La decisión fue comprar los billetes, acercarnos a Ponferrada para buscar algún sitio donde dejar las bicis, conducir hasta Santiago, y volver a Ponferrada en tren y recogerlas para iniciar el Camino. Íbamos pensando en preguntar en algún bar, taller, o incluso a algún particular, pero fuimos directamente al albergue de San Nicolás, dónde los hospitaleros entendieron perfectamente la situación y se ofrecieron a guardarlas sin ningún problema. Super majos, y problema resuelto!
Habiendo dejado las bicis en Ponferrada, fuimos directos al albergue San Lázaro de Santiago, dejamos la furgoneta por las inmediaciones, saludamos a nuestro ya conocido hospitalero favorito, Isaac, y al día siguiente cogimos el tren hacia Ponferrada, con transbordos tren-bus y bus-tren incluidos. Un corto paseo desde la estación de tren de Ponferrada hasta el alberque, y en unas cinco horas habíamos deshecho lo que durante la siguiente semana íbamos a recorrer en bici.
Como supongo que sabréis, el famosísimo Camino Francés pasa por Ponferrada, por lo cual el albergue de San Nicolás estaba bastante lleno. Ahora bien, a la mañana siguiente, después de prepararse para iniciar la jornada, todos los peregrinos iban saliendo en una dirección, mientras que nosotros nos íbamos en otra, a buscar el mojón que veis en la primera foto, justo donde empieza el Camino de Invierno.
Creo que durante los primeros dos días no vimos ningún peregrino, tampoco bicigrinos. Éste debe ser uno de los caminos más solitarios, y aunque eso tiene una relación directa en el número de servicios que vas encontrando, de una manera u otra fuimos completando las diferentes etapas. Recuerdo, por ejemplo, que en Puente de Domingo Flórez tienen habilitado una zona de albergue, pero aún no tienen completado el tema de las camas, y unas colchonetas que tienen, las estaban usando unos niños que estaban de campamentos. El alcalde, super atento, nos dejó una llave para que pudiéramos dormir en el vestíbulo del ayuntamiento. Como siempre llevamos media esterilla para estos casos de emergéncia, dormimos de lujo.
El recorrido lo teníamos planeado hacer en cinco días, pero es más exigente de lo que nos pareció en un principio, por lo que acabamos invirtiendo siete días. Fueron unos 265 kilómetros, y casi 3000 metros de desnivel positivo, teniendo en la Ermita do Faro su punto más alto, con 1153 metros.
Después de unos primeros dos o tres días de muchísimo calor, el resto de días fue una auténtica gozada desde el punto de vista de la temperatura. Además, cogimos algo de niebla, sobre todo durante la subida al monte Faro, pero no nos llovió ningún día.
Los pueblitos de León y Galicia, como siempre, preciosos, la gente que nos íbamos encontrando, muy amables, y el recorrido es de lo más interesante, ya que este camino parece ser que se usaba ya por los romanos en época invernal para evitar las cumbres nevadas de O Cebreiro. El Camino de Invierno, además, atraviesa las cuatro provincias gallegas, y con ello la Ribera Sacra, recorriendo parte del curso de los rios Sil y Miño, tierra de los vinos albariño y godello. Qué buenos que estan!
Desde el punto de vista de la ciclabilidad, el camino es duro en su primera parte, al menos así lo recuerdo, y en particular algunas rampas de arenilla subiendo el monte Faro. Exceptuando esas rampas, el resto es perfectamente ciclable, y nosotros no somos nada técnicos yendo en BTT. Como todos los caminos que hemos hecho, super recomendable, sobre todo si no quieres coincidir con muchos peregrinos y bicigrinos.
Si quieres ver más fotos, échale un vistazo a este álbum de Google Photos.
La Peña Montañesa, o Picón d'o Libro, es el punto más alto de la comarca oscense del Sobrarbe, con 2291 metros de altitud.
Cuando tenía unos 10 años, un verano estuve con mis padres y hermanas de vacaciones en Ainsa, y ya entonces me llamó la atención.
Más tarde, cuando con los colegas íbamos al Pirineo a hacer tresmiles, ahí estaba ella, pero nunca era nuestro objetivo. Este año, por fin, decidimos intentar subirla, y para darle más emoción, lo intentaríamos por la Faja Toro.
La Faja Toro es una línea más o menos horizontal que se ve a unos dos tercios de la pared sur de la montaña, con ligera tendencia ascendente de derecha a izquierda. Se trata de un senderito que va surcando esa faja o terraza, que en algun tramo debe hacer unos cinco o seis metros de ancho como mucho. No hay cables, ni cuerdas fijas, se trata simplemente de caminar, pero hay que estar acostumbrado a las alturas porque a tu izquierda tienes un buen precipicio.
Como a Lidia eso de las alturas le mola, pero solo si está bien asegurada con una cuerda, decidimos dividir el grupo. Lidia iría con Emma por la ruta normal, mientras Gigi y yo nos desviaríamos en un punto hacia la Faja Toro, para luego encontrarnos en la cima.
La Faja Toro es bastante laboriosa, ya que para cogerla primero hay que descender por una canal, y luego remontar un par de pedregales, pero una vez en la faja propiamente dicha, el camino es absolutamente espectacular. Además, pillamos un día magnífico, tanto que estuvimos algo más de una hora en la cima, mientras nos comiamos el bocata y contemplábamos los diferentes macizos del Pirineo. Las vistas son sublimes, 360 grados.
El final de la bajada se hizo algo largo, ya que estamos hablando de entre 1300 y 1500 metros de desnivel, sin embargo el recorrido fue bastante entretenido, vimos algunos sarrios, y estuvimos haciendo carreritas con una familia de vascos. Una niña de tan solo ocho añitos bajó todo ese desnivel a la misma velocidad que nosotros!
Preciosa excursión, tanto por la normal, como por la Faja Toro. Gracias, chicas!
Con sus 1930 metros de altitud, la Punta Corona es un mirador privilegiado del Pirineo. Hacía tiempo que lo teníamos en el tintero, y este puente de la Purísima nos lanzamos un día a subirlo.
Desde el bonito Asín de Broto, salimos por sendero bien señalizado cruzando algunas zonas con escarcha, ya que hacía algo de frío. A cierta altura, más o menos sobre la mitad del recorrido de subida, la vegetación se va abriendo, las vistas sobre el valle del Ara son muy buenas, y siguiendo algunas fitas fuimos aproximándonos a la cumbre.
Antes de llegar a la cima, ya pudimos ver gran parte del cordal pirenaico, desde los Gabieto hasta el Cilindro, pasando por el Taillón, la Brecha y el Casco. La lástima fue que, al llegar a la cima, unas nubecillas taparon esa parte más occidental, dejándonos ver solamente la parte del Perdido, el pico de Añisclo (o Soum de Ramond) y la Punta de las Olas.
Seguía haciendo frío, pero nos quedamos un buen rato, disfrutando de las vistas mientras nos comíamos un bocadillín de jamón que estaba tremendo.
Definitivamente tendremos que volver a subir, quizás un día en que den un potente anticiclón, a ver si conseguimos ver desde la cima todo el cordal sin nubes.
La bajada la hicimos principalmente por pista, de manera que la excursión sería circular y podríamos pasar por la ermita de San Mamés, que siempre vemos imponente desde Fiscal.
Después de un verano haciendo otro tipo de actividades, este otoño hemos estado escalando algunas vias largas. En esta hicimos algunas fotos, y es que Montserrat es muy fotogénica.
La vía recorre la placa de la Miranda de Can Jorba, por donde también van la Sol solet y la Escabroni Escapulini, que en mi primera juventud yo ya había hecho. A diferencia de estas dos, la Bego-Miguel-Kush tiene una segunda parte que la lleva hasta la cima de la Agulla de Can Jorba.
Subir hasta la Agulla nos da la posibilidad de realizar el descenso por el Joc de la Oca, que es un torrente seco equipado con unos cuantos rápeles.
La vía es bonita y disfrutona, y además en el descenso por el Joc de la Oca, que puede hacerse bastante largo por la cantidad de ràpeles, fuimos bastante rápidos porque no encontramos a nadie.
Bueno, sí, hubo un pequeño tramo donde tuvimos una cabra por encima tirando piedras y ahí incluso fuímos más rápido!
Hasta la próxima, Montse!
Hace unos años, Fanny me comentó que quería hacer el Camino de Santiago. Fanny es la mujer de mi padre, y aunque está jubilada, nunca es fácil coincidir con tiempo libre para hacer una actividad de varios días. Cuando yo podía, ella no, y viceversa. Este año, mi hermana Krola también quería ir a hacerlo, así que habíamos planeado que ellas dos irian caminando, y yo iría con mi padre en la furgo siguiéndolas y haciendo de apoyo.
Al final a mi hermana se le torcieron las cosas, la Fanny se iba a quedar sin su Camino este año, y como yo había bloqueado los días, le propuse ir y hacerlo ella y yo solos.
Fanny no tardó en decir que sí. Además, a mi padre y a Krola les parecía bien el plan. Así que en cuestión de horas me hice la mochila y me fuí con la furgo a Valbona (Teruel) a recoger a Fanny.
La mochila de Fanny fue más complicada de montar, ya que aún le faltaban cosas, incluida la credencial, que obviamente yo tampoco tenía porque en principio no iba a hacer el Camino. De esta manera, con lo mínimo, nos fuímos con la furgo hacia Sarria, que sería nuestro punto de partida. De camino, dormimos en una área de caravanas bastante chula en Hontoria del Pinar (Soria), y por la mañana hicimos una parada técnica en el Decathlon de Burgos para pillar una toalla/gamuza y un jersey algo técnico para Fanny.
Hacia las 3 de la tarde llegábamos a Sarria. Un poco más tarde de lo que yo quería, pero enseguida hicimos el check-in en el albergue municipal, compramos las credenciales, aparcamos la furgoneta en un buen sitio para dejarla una semana, y nos fuimos a comer. Todo iba saliendo según mi plan mental, y al día siguiente saldríamos a hacer la primera etapa. Fanny estaba algo nerviosa, pero había estado entrenando y venía fuerte, tanto física como mentalmente.
Del Camino, como ya es costumbre, no explicaré gran cosa, ya que es algo que cada uno vive de manera diferente. Tuvimos tres días con calor al mediodía, y el último día con algo de lluvia. Fanny sufrió algo de los pies a partir del tercer día, debido a que llevaba unas zapatillas que le venían algo justas. Queda claro que una cosa es hacer salidas cortas para domar un calzado, y otra diferente hacer 20 o 30 kilómetros cada día, día sí y día también. Al final el último día lo hizo en sandalias y calcetines, al más puro estilo germano. Pero como muchos dicen, no pain, no glory, o lo que es lo mismo, sin pena no hay gloria.
Hemos conocido y coincidido con gente muy entrañable, tanto gente mayor, como de mediana edad, y muchos jóvenes. En mi caso, he encontrado curioso el ir caminando, ya que todos los Caminos que he hecho he ido en bici, así que he podido ver las cosas desde el punto de visto de los peregrinos, y entiendo mejor como ven a los bicigrinos.
Todas los días, que al final han sido cinco días y 114 kilómetros, dormimos en los albergues municipales, y el último día volví a ver a nuestro queridísimo Issac en el albergue de Santiago. Fanny llevó su mochila todos los días, y aunque al principio le costaba un poco ponérsela y ajustarla, al final se sentía desnuda sin ella. Ha sido una auténtica peregrina, y en el viaje de vuelta ya estaba maquinando cuando hará, y cual será, su próximo Camino.
Buen Camino, Fanny!
Thanshispania, o el Camino de Caminos, es como hemos llamado a la ruta que habíamos preparado para este verano. Bueno, en realidad hace tres o cuatro años que se empezó a gestar, cuando Gigi cuestionaba si podríamos hacer un Camino de Santiago saliendo desde casa. Estuvimos mirando los caminos existentes, y acabamos trazando una ruta, que primero por motivos relacionados con la pandemia, y el verano pasado por una lesión de rodilla, no habíamos podido intentar hasta este año.
Nuestra idea era ir desde el Cap de Creus en Girona, hasta el cabo de Fisterra en A Coruña, conectando Caminos de Santiago, y a ser posible evitando el Francés, que yo ya había hecho. En ningún momento esperábamos acabarlo de un tirón, ya que salen unos 1600 o 1700 kilómetros, sin embargo tanto las bicis, como nosotros, hemos respondido bien, y hemos pedaleado (o empujado o cargado la bici!) el siguiente itinerario:
• Camí Gironí, desde Port de la Selva hasta Montserrat. Al Cap de Creus no nos dejaron pasar, aunque por teléfono nos habían dicho que sí, debido a restricciones por peligro de incendio, así que empezamos subiendo un pequeño puerto para pasar de Cadaqués al Port de la Selva. Para el segmento entre Girona y Vic seguimos la opción de los pantanos.
• Camí Català, desde Montserrat, cogiendo el ramal que va por el Monasterio de San Juan de la Peña, hasta Santa Cilia.
• Camino Aragonés, desde Santa Cilia hasta Monreal. Una vez en Monreal, hicimos unos 20 kilómetros hasta Pamplona para conectar con nuestro siguiente camino.
• Camino de las Asturias, desde Pamplona hasta Miranda de Ebro, pasando por Vitoria. A este tramo en algunos sitios ya le llaman el Ramal Pamplonés del Camino Olvidado.
• Ramal Pamplonés del Camino Olvidado, desde Miranda de Ebro, y después de mucha investigación, este segmento no señalizado lo hicimos pasando por Sobrón, Trespaderne, Pesquera de Ebro y Polientes, para finalmente llegar a Aguilar de Campoo.
• Camino Olvidado, desde Aguilar de Campoo hasta Ponferrada.
• Camino Francés, desde Ponferrada hasta Santiago de Compostela. Inicialmente habíamos planeado hacer el Camino de Invierno, pero aquí íbamos algo cortos de días y decidimos tirar por el Francés y dejar el de Invierno para otra ocasión.
• Epílogo a Fisterra, desde Santiago hasta el pueblo de Fisterra y su faro.
Han sido 32 días, con uno de descanso en Santiago antes de salir para Fisterra, en los que nos hemos encontrado de todo. Algunos días hemos pedaleado a más de 40 grados por Cataluña y Aragón bajo la ola de calor de finales de julio, otros hemos estado bajo cero en la montaña Palentina a 1700 metros de altitud. Durante muchos días no nos encontramos a ningún peregrino ni bicigrino, mientras que en algunos segmentos hemos compartido ratos muy divertidos con algunos de ellos.
Siempre que hemos podido, hemos dormido en albergue, pero hay zonas donde no existen, o están cerrados, y aquí hemos tenido que buscar alternativas que van desde un hostal, hasta plantar el sobretoldo de tienda en un bancal, pasando por ir a un camping o dormir en una caseta de piedra en medio del campo. Y siguiendo con nuestra filosofía, hemos cargado siempre con todo nuestro material, y hemos seguido la señalización del Camino siempre que ha sido posible.
No hubiéramos sido capaces de completar este Camino de Caminos sin la ayuda y paciencia de todos los hospitaleros de los albergues que hemos pisado, los propietarios y camareros de los bares, tiendecitas y supermercados donde nos hemos ido avituallando, y como no, algunas tiendas de bicis que nos han ayudado a mantener nuestras monturas rodando. Hemos hecho un máster sobre arreglar y evitar pinchazos. Además, tuvimos la oportunidad de pasar un buen rato en Santa Cilia con la madre de Gigi y sus tias, Maite, Margarita y Conchi, y más adelante en Miranda de Ebro con Albert y Vane.
Un viaje muy guapo, con tiempo para reflexionar sobre la vida, y disfrutar de todo lo que nos rodea.
Gigi, qué será lo próximo?
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