30 jun 2010

El gato Homedes


Cuando en el 2004 fuimos a hacer la vía Pany a la Norte del Pedraforca, Lara vió el Gat, el comienzo de la vía Homedes, y ya comentó que le molaría hacerla. Sin embargo la cara Norte del Pedraforca es una pared bastante imponente y, aunque yo la Homedes ya la había hecho durante mi primera juventud, teníamos que ir paso a paso. Por eso, después de la Pany hicimos la vía Estasen y por fin esta temporada nos metimos en la Homedes, con la intención de hacerla íntegramente, ya que hay una escapatoria, y subir hasta las orejas del gato, que podéis ver en la foto.

La previsión del tiempo nos daba el viernes por la mañana bueno, con posible tormentilla por la tarde, y luego lluvia generalizada el resto del finde. Con este panorama, decidimos ir y probar suerte. Salimos a las 10 de la noche y cuando llegamos al parking debajo del refugio Estasen las campers de rigor ya estaban con las luces apagadas y la gente durmiendo dentro.

Nos despertamos a las 6am, ya que la Homedes tiene algo de fama por posible caida de piedras y queríamos evitar alguna cordada delante nuestro. El caso es que cuando abandonamos el parking para hacer la aproximación todas las campers estaban cerraditas y con la gente durmiendo dentro. A no ser que saliera alguien del refugio hacia arriba, íbamos a ser los primeros. Bien!

El camino hasta pie de vía es una subida muy pronunciada y salva bastante desnivel, pero como ya lo conocemos lo hacemos a ritmo lento pero sin parar. No sólo somos los primeros en la pared sino que la gente que vemos en el refugio cuando pasamos por delante, aun estan quitándose las legañas.

Empezamos a escalar, y las sensaciones son buenas. Los dos tenemos muchísimas ganas. Lara se queja de tener las manos frías durante los dos primeros largos, pero no tarda en entrar en calor. Las vistas desde esta pared siempre son impresionantes, y rápidamente empezamos a pillar ambiente de gran pared. Así, disfrutando largo tras largo, con un buen parabolt en cada reunión y poniendo muy pocos seguros mientras avanzamos, llegamos al pie de un paso de A0, que son literalmente los dos primeros metros saliendo desde una reunión. Intento salir en libre para ver si me lo puedo dar, pero incluso me molesta la reunión y a Lara la tengo medio metro debajo de mí, así que acabo pillándome y haciendo el A0.

La continuación es muy disfrutona, y empezamos a darnos un poco de caña porque se empiezan a formar nubes. Nuestro objetivo es llegar al punto donde tenemos que decidir si subir a la cabeza del gato, tres largos de IV+, o evitarla por la derecha, tres largos de II grado, antes de que empiece a llover.

Después del Pla dels Diables, que es un flanqueo fácil pero con un patio tremendo, sin dificultad llegamos al punto clave, la bifurcación donde hemos de tomar una decisión.

Aunque el cielo está muy amenazador, convenzo a Lara de lanzarnos a por la cabeza. Si nos pilla la lluvia siempre podemos rapelar hasta este punto y entonces salir por la variante, ya que un II grado mojado es posible hacerlo. Así, salgo por una especie de chimenea y cual es mi sorpresa cuando veo un paso bastante exigente, con un clavo practicamente a la salida del paso, y el largo solo se supone que es IV+. Coloco un friend antes de meterme, a mitad del pasito coloco un fisurero que entra super bien, doy otro paso con un golpe de riñón para arriba y llego al clavo, donde ya se sale de la dificultad. No es dificil, pero para nada me pareció el grado que le dan.

El segundo largo de la cabeza del Gat es facilón, pero el tercero, y último, tiene una primera sección bastante descompuesta por la que hay pasar con sumo cuidado ya que no hay posibilidad de asegurar. Tras esta sección hay un clavo y a partir de aquí se me dibujó una sonrisa en la cara que no cambió hasta que me coloqué entre las dos orejas del gato para asegurar a Lara. Si yo estaba arriba, estábamos arriba, y ahora ya podía empezar a llover!

Lara pasó levitando por la zona descompuesta y se le fueron abriendo los ojos como platos porque había satisfacción pero algo de incredulidad de poder estar llegando a la cumbre.

Entre las orejas del Gat hay espacio suficiente para sentarse, por supuesto anclados al unico clavo que hay para hacer reunión (la única donde no hay parabolt), y tranquilamente nos comimos unas galletazas con chocolate para conmemorar las galletas Chiquilin con chocolate Milka almendrado que me comí con mi colega Karles unos 20 años antes en el mismo sitio. De la vía no me acordaba de casi nada, pero de las risas que Karles y yo nos dimos sí.

Las nubes cada vez estaban mas negras, pero nos daba igual.

Tranquilamente y después de ponernos hasta las orejas, nunca mejor dicho, de galletas, chocolate y agua, nos acercamos a la instalación de rappel, que está super bien. Bajamos sin problema alguno el rappel volado y ponemos pie en tierra firme. Bueno, no, ponemos pie en la rampa de piedras que nos llevará a la tartera princpal del Pedraforca. Sin prisas, viendo unos isards que nos otean desafiantes porque saben que nos movemos un millón de veces más lentos que ellos por este terreno, e incluso haciendo fotos a las florecillas, llegamos a la base de la tartera, y de ahí en menos de media horita al parking, donde empieza a llover en cuanto abrimos la furgo!!! Aún no nos lo creemos.



Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que habíamos sido los únicos en toda la cara Norte ese día, y claro, ya empezamos a soñar con cual será la próxima vía que intentemos en este maravilloso rincón de Catalunya.

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